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viernes, 24 de septiembre de 2010

Va un Fontanarrosa

por favor, que 
soy profe de "casteshano"!


LA GLOBALIZACIÓN SEGÚN FONTANARROSA

En esta época de globalización, aggiornate o quedás afuera. ¿De qué carajo? Ni idea... Desde que a las insignias las llaman "pins", a los maricones "gays", a las comidas frías "lunchs" y a los repartos de cine "castings", Argentina no es la misma. Ahora es mucho más moderna; durante muchos años, los argentinos estuvimos hablando en prosa sin enterarnos. Y lo que todavía es peor, sin darnos cuenta siquiera de lo atrasados que estábamos. Los chicos leían revistas en vez de "comics", los jóvenes hacían asaltos en vez de "parties", los estudiantes pegaban "posters" creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en vez de "business" y los obreros tan ordinarios ellos, a mediodía sacaban la fiambrera en lugar del "tupper" . Yo, en la primaria, hice "aerobics" muchas veces, pero en mi ignorancia, creía que hacía gimnasia. Afortunadamente, todo esto hoy cambió; Argentina es un país moderno y a los argentinos se nos nota el cambio exclusivamente cuando hablamos, lo cual es muy importante... Cuando estudiábamos con todo para dar un parcial en la facultad, decíamos "estoy hasta las bolas" o "hasta las manos" cuando en realidad, no nos dábamos cuenta que estábamos "a full", que queda mucho más paquete y es un "wording" mucho más simple ¿viste?. Cuando decidíamos parar un poco para comer o tomar algo, decíamos "la cortamos y vamos al bar a comer unos carlitos o panchos"; éramos tan ignorantes que no nos dábamos cuenta que en realidad estábamos haciendo un "break"; y ahora somos más piolas: vamos a Mc Donald comer unos "burgers"... No es lo mismo decir "bacon" que tocino, aunque tengan la misma grasa, ni vestíbulo que "hall", ni jugar al polo con ventaja que con "handicap". Las cosas, en otro idioma, mejoran mucho y tienen mayor presencia. Desde que Nueva York (sorry NEW YORK) es la capital del mundo, nadie es realmente moderno mientras no diga en inglés un mínimo de cien palabras. Desde ese punto de vista, los argentinos estamos ya completamente modernizados. Ya no tenemos centros comerciales: ahora son todos "shoppings". Es más, creo que hoy en el mundo no hay nadie que nos iguale. Porque, mientras en otros países sólo toman del inglés las palabras que no tienen porque sus idiomas son pobres, o porque tienen lenguajes de reciente creación, como el de la Economía o la Informática, nosotros, más generosos, hemos ido más allá: adoptamos incluso las que no nos hacían falta, lo que demuestra nuestra apertura y nuestra capacidad para superarnos. Tomando otros ejemplos, ya no decimos galletitas, sino "cookies", que queda mucho más fino, ni tenemos sentimientos, sino "feelings", que son mucho más profundos. Y de la misma manera, sacamos "tickets", compramos "compacts", usamos "kleenex", comemos “sandwichs", vamos al "pub", hacemos "footing" (nada de andar caminando así nomás) y los domingos, cuando vamos al campo (que los más modernos llaman "country", en lugar de acampar como hasta ahora, hacemos "camping". Y todo ello, con la mayor naturalidad y sin darle apenas importancia. Los carteles que anuncian rebajas, dicen "Sale 20% Off". Y cuando logramos meternos detrás de algún escenario hacemos "backstage". Obviamente, esos cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres, han cambiado nuestro aspecto, que ahora es mucho más moderno y elegante, es decir, más "fashion". Los argentinos ya no usamos calzoncillos, sino "slips" o "boxers" y después de afeitarnos, usamos "after shave", que deja la cara mucho más suave y fresca que la loción berreta que usaba mi abuelo. Tampoco viajamos más en colectivo sino en "bus"; ya no corremos: hacemos jogging" ya no estudiamos, hacemos "masters"; no estacionamos, utilizamos el "parking". En la oficina, el jefe ya no es el jefe, es el "boss" y está siempre en "meetings" con las "public relacions" o va a hacer "business" junto con su secretaria, o mejor, "assistant". En su maletín de mano, a diferencia de los de antes, que estaban repletos de papeles, lleva tan sólo un teléfono, una "laptop" y un "fax-modem"; minga de agenda de papel: ahora es una "palmtop"... Aunque seguramente la secretaria es de La Boca, hace "mailings" y "trainings" y cuando termina el trabajo va al gimnasio a hacer "fitness" y "aerobics". Allí se encuentra con todas sus amigas Asistant del "jet set", que vienen de hacerse el "lifting" y con alguna "top model" fanática del "body-fitness" y del "yogurt light". Y cuando van a un "cocktail" piden "roast-beef" que, aunque no lo creas, es más digestivo y engorda menos que la carne. En TV nadie hace entrevistas ni presenta como antes. Ahora hacen "interviews" y presentan "magazines", en lugar de los programas de revistas que dan mucha más presencia, aunque parezcan siempre los mismos. Si el presentador dice mucho O.K. y se mueve todo el tiempo, al magazine se lo llama "show", que es distinto que un espectáculo. Y si éste es un show porno, es decir tiene carne, se lo adjetiva "reality" para quitarle la cosa podrida que tiene en castellano. En las tandas, por supuesto, ya no nos ponen anuncios, sino "spots" que, aparte de ser mejores, nos permiten cambiar de canal o sea hacer "zapping". El mercadeo ahora es el "marketing"; las franquicias comerciales, "franchising"; el mercadismo, "merchandising", el autoservicio, el self-service"; el escalafón, el "ranking"; la carne, "steak"; el representante, el "manager" y la entrega a domicilio, el "delivery". Ya no hay cuentapropistas sino "entrepreneurs" y el viejo y querido margen entre la compra y la venta se llama "markup". Y desde hace algún tiempo, los importantes son "vips", los auriculares, "walk-man"; los puestos de venta, "stands"; los ejecutivos, "yuppies"; las niñeras, "baby-sitters" y los derechos de autor, "royalties". Y por supuesto ya no pedimos perdón: decimos "sorry" y cuando vamos al cine no comemos pochoclo, sino "pop-corn" que es más rico. Para ser ricos del todo y quitarnos el complejo de país tercermundista que tuvimos algún tiempo y que tanto nos avergonzó, sólo nos queda decir "siesta" con acento americano, que es la única palabra que el español ha exportado al mundo, lo que dice mucho a favor nuestro... COMO DIJO INODORO PEREYRA: "YA NO QUEDAN MÁS DOMADORES. AHORA TODOS SON LICENCIADOS EN PROBLEMAS DE CONDUCTA DE EQUINOS MARGINALES.

Gracias negro... por todo.

Arte y Parte

Miscelánea: (Del lat. miscellanĕus).1. adj. Mixto, vario, compuesto de cosas distintas o de géneros diferentes. 2. f. Mezcla, unión de unas cosas con otras. 3. f. Obra o escrito en que se tratan muchas materias inconexas y mezcladas. 4. f. Col., Méx. y Pan. Tienda pequeña de esquina.

El conjunto de imágenes que asedian día a día en la gran ciudad… como torres, iglesias, edificios, son una miscelánea precisamente, un grupo de estructuras de material fabricado que se afanan (de afanar: derivado del árabe-hisp. faná, y este del árabe-clás. fanā', extinción o agotamiento por la pasión.1. tr. vulg. Hurtar, estafar, robar. 2. tr. p. us. Trabajar a alguien, traerle apurado. 3. intr. Entregarse al trabajo con solicitud congojosa. U. m. c. prnl. 4. intr. Hacer diligencias con vehemente anhelo para conseguir algo. U. m. c. prnl. 5. intr. Trabajar corporalmente, como los jornaleros. U. t. c. prnl.) decía, que se afanan por elevarse y también se ufanan (ufanarse: 1. prnl. engreírse, jactarse, gloriarse.) de honrar a un dios en el plano trascendental o a un burgués (con aspiraciones de rico) en un plano más humano, construcciones éstas que están acompañadas de otras que no son de ladrillo precisamente...

Las moles de ladrillo tienen en común que miran hacia un cielo inmenso, como queriéndose despegar de la tierra, o la Tierra y sentir el roce de otras brisas, oír el sonido de otras aves, ver las copas de los árboles más añosos, es decir, ver el mundo desde otro lugar, nada más y nada menos… vaya privilegio, no?

Las obras de la naturaleza en cambio son más humildes, sólo ¿sólo? honran la vida y toman con sencillez la forma del amor que las cobija... y como diría la estupenda Eladia, "Permanecer y transcurrir no es perdurar, no es existir ¡Ni honrar la vida!"

Y en un enlace perfecto entre ambas obras, está el arte, reclamándolo todo, invocando, provocando y evocando hasta la fibra más íntima de cada uno que se conmueva.  

Algunas personas aparecen en nuestras vidas casi como esas construcciones, o como el arte mismo, pretendiendo que nos elevemos, que miremos otros mundos. A veces nos atrevemos a seguirlas, otras veces, no, como si nos embargara una inmutabilidad eternal, que confundimos con seguridad y hasta con bienestar y tememos que ese estado se quiebre y la consecuencia sea una fatalidad para nuestro frágil ser. Pero para eso, deben vernos y dejarnos ver.

Las capas ayudan a formar el corazón más hermoso. Debajo de los sépalos de la flor, de la túnica de la cebolla, de la crisálida de la monarca, de la funda de seda y palitos del bicho canasto, de la piel de una mujer, crece una joya única dispuesta a ser descubierta o a cubrirse del mundo ¿o con el mundo?

Pero ese brillo no podrá beberse hasta que no se quiebren o se caigan, o alguien corra exquisita y deliberadamente uno a uno los sagrados mantos que cobijan tal delicadeza. Esa responsabilidad es dable a pocos pues no en cualquier abrazo surgirá el brillo, no de cualquier roce vivirá la esencia.

La última capa indicará seguramente la serenidad, advirtiendo lo pequeño, admirando lo invisible, escuchando los sonidos del silencio, abarcando el todo en lo mínimo.

Capas y misceláneas, un aparente orden inconexo y mezclado de emociones y gestos, amores y piedras, torres y brazos, cielos e infiernos.

   Y a Ud ¿cuántas capas le quedan aún?

 

  P/D: el significado académico de algunas palabras usadas no es fortuito: miscelánea significa tienda pequeña de esquina, y se sabe ancestralmente que una esquina esconde, detrás, a la vuelta, un destino, un misterio, un abismo y un cielo, y es posible que en esa esquina nos afanen, es decir, nos agoten por alguna pasión pero pretenderemos seguir ufanos como si nada hubiera pasado… como si nadie nos hubiera amenazado.

Silvia C.

 Y de paso, le dejo esta joya de Borges:



El amenazado


Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir. Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única. De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras q ue uso, el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad, las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño? Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo. Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz. Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo. Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles. Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar. Ya los ejércitos me cercan, las hordas. (Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.) El nombre de una mujer me delata. Me duele una mujer en todo el cuerpo.


martes, 21 de septiembre de 2010

Piropo a lo Benedetti... sin treguas pero con tratos...

Tras la cerrada ovación que puso término a la sesión plenaria del Congreso Internacional de Lingüística y Afines, la hermosa taquígrafa recogió sus lápices y papeles y se dirigió hacia la salida abriéndose paso entre un centenar de lingüistas, filólogos, semiólogos, críticos estructuralistas y desconstruccionistas, todos los cuales siguieron su garboso desplazamiento con una admiración rayana en la glosemática.

De pronto las diversas acuñaciones cerebrales adquirieron vigencia fónica:

—¡Qué sintagma!
—¡Qué polisemia!
—¡Qué significante!
—¡Qué diacronía!
—¡Qué exemplar cetororum!
—¡Qué Zungenspitze!
—¡Qué morfema!

La hermosa taquígrafa desfiló impertérrita y adusta entre aquella selva de fonemas.

Sólo se la vio sonreír, halagada y tal vez vulnerable, cuando el joven ordenanza, antes de abrirle la puerta, murmuró casi en su oído:

“Cosita linda”

Mario Benedetti